viernes, 24 de agosto de 2012

COLORES PRIMARIOS

COLORES PRIMARIOS

Se considera color primario al color que no se puede obtener mediante la mezcla de ningún otro. Este es un modelo idealizado, basado en la respuesta biológica de las células receptoras del ojo humano (conos) ante la presencia de ciertas frecuencias de luz y sus interferencias, y es dependiente de la percepción subjetiva del cerebro humano. La mezcla de dos colores primarios da origen a un color secundario.


Base biológica

Los colores primarios no son una propiedad fundamental de la luz, sino un concepto biológico, basado en la respuesta fisiológica del ojo humano. Fundamentalmente, la luz blanca es un espectro continuo de longitudes de onda, lo que significa que en realidad puede existir un número indefinido de colores, solamente limitado por la sensibilidad del ojo. Sin embargo, un ojo humano normal sólo contiene tres tipos de receptores, llamados conos L, M y S. Estos responden a longitudes de onda específicas de luz roja, verde y azul. Las personas y los miembros de otras especies que tienen estos tres tipos de receptores se llaman tricrómatas. Aunque la sensibilidad máxima de los conos no se produce exactamente en las frecuencias RVA, se eligen estos colores como primarios puesto que con ellos es posible estimular los tres receptores de color de manera casi independiente, proporcionando una gama especialmente amplia.
Para generar rangos de color óptimos para otras especies distintas a los seres humanos se tendrían que usar colores primarios aditivos diferentes. Por ejemplo, para las especies conocidas como tetracrómatas, con cuatro receptores de color distintos, se utilizarían cuatro colores primarios (como los humanos solo pueden ver hasta 400 nanómetros (violeta), pero los tetracrómatas pueden ver parte del ultravioleta, hasta los 300 nanómetros aproximadamente; este cuarto color primario estaría situado en este rango y probablemente sería visto como un magenta espectral puro, en lugar del magenta que vemos, correspondiente a una interferencia entre las longitudes de onda del rojo y el azul). Muchas aves, insectos y marsupiales son tetracrómatas, y según algunos estudios se ha sugerido que algunas mujeres también heredan esta capacidad de visión1 2 , puesto que poseen receptores adicionales para el amarillo. Por otro lado, la mayoría de los mamíferos poseen solo dos tipos de conos receptores de color, y por lo tanto son dicrómatas; para ellos, solo hay dos colores primarios, de la misma manera que sucede con las personas que tienen el defecto genético que ocasiona el daltonismo en sus distintos grados, en el cual los conos L y M se desarrollan de manera incorrecta e impiden la percepción de matices de rojo y verde.

Colores primarios en la luz (RGB)


La tríada rojo - verde - azul, conocida también como RGB (Red, Green, Blue) o RVA (en español) se considera idealmente como el conjunto de colores primarios de la luz, ya que con ella, se pueden representar una gama muy amplia de colores visibles; la mezcla de los tres en iguales intensidades (adición) resulta en grises claros, que tienden idealmente al blanco.
En la síntesis aditiva, la mezcla de los colores primarios ideales da los siguientes resultados:
  • Verde + azul = Cian
  • Rojo + azul = Magenta
  • Rojo + verde = Amarillo
  • Rojo + azul + verde = Blanco

Colores primarios en el pigmento (CMY)


En la síntesis sustractiva, los tres colores primarios son la tríada cian - magenta - amarillo, conocidas igualmente por sus siglas CMY (del inglés Cyan, Magenta, Yellow); su mezcla en partes iguales (sustracción) da origen a tonalidades grises oscuras, las cuales tienden -en el modelo ideal- al negro. La mezcla de los colores primarios da los siguientes resultados ideales en la síntesis sustractiva:
  • Magenta + amarillo = Rojo
  • Cian + amarillo = Verde
  • Cian + magenta = Azul
  • Cian + magenta + amarillo = Negro

Reciprocidad entre CMY y RGB

Según los dos modelos ideales, ambos esquemas de color tienen una clara correspondencia: los colores secundarios del modelo RGB son los colores primarios de CMYK, y viceversa. Si bien esto es cierto en el plano teórico y puede considerarse válido hasta cierto punto, en la práctica es imposible de conseguir, ya que la percepción del color es una función biológica y no una propiedad física de la luz; además, es prácticamente imposible en la realidad obtener pigmentos y luces totalmente puros, y cualquier mezcla, sin importar que sea sustractiva o aditiva, es realmente un fenómeno de interferencia percibida como una falsa tonalidad por el ojo, y no un cambio real en la frecuencia de la luz. Por esta razón, es muy poco probable obtener una correspondencia absoluta para cada color entre ambos modelos, y si esto se hace necesario se debe hacer uso de métodos que simulan la percepción visual para aproximar una respuesta entre ambos modelos, lo cual es el campo de estudio de la colorimetría.

Historia

La idea de la mezcla de colores existía desde la antigua Grecia; sin embargo, la teoría de la existencia de colores primarios y sus derivados fue desarrollada por Isaac Newton y publicada en su libro Opticks de 1704. Newton planteaba que -al igual que las notas musicales- existían 7 colores básicos en la luz, dándole total relevancia a los tonos que más resaltaban en el espectro de un prisma, lo cual idealizaba el modelo sin tener en cuenta que en el fenómeno de la dispersión de la luz existe una gradación tonal, correspondiente a una distribución uniforme de rangos de frecuencia.

Posteriormente, la Escuela Francesa de pintura en el siglo XVIII, apoyada en el modelo -más romántico que científico- estudiado por Johann Wolfgang von Goethe y descrita en su libro Teoría de los colores de 1810, creó el Modelo RYB. Para Goethe, los colores debían representar las sensaciones básicas, y por ello representó una carta de seis colores, entre primarios y secundarios.


Posteriormente, tras el desarrollo del impresionismo en el siglo XIX, las investigaciones sobre la naturaleza ondulatoria de la luz y la percepción visual humana, estudiados durante los siglos XIX y XX, se encontraron las pistas para determinar con mayor precisión un grupo más cercano al ideal de colores primarios, encontrando que en la mezcla sustractiva el azul y el rojo son aproximaciones bastante imprecisas, puesto que éstos pueden obtenerse a través de la mezcla de varios tintes y sus mezclas generan tonos de poca luminosidad, considerados como impuros o sucios. De esta manera, el cian se determinó como un mejor sustituto para el azul, y el magenta reemplazando al rojo, dando origen al modelo de síntesis sustractiva de color actual, la cual reemplaza al modelo RYB. Además de ello, con las investigaciones de James Clerk Maxwell acerca de la síntesis de color se perfecciona el conocimiento acerca de la síntesis aditiva de color, y se descubre que los modelos de mezcla sustractiva y aditiva son aproximadamente recíprocos, dando paso a la plena adopción de ambos en el entorno industrial, en la cual se siguen aprovechando hasta la actualidad para todas las técnicas que exijan representación de color, entre las cuales figuran la televisión, la fotografía, la impresión, litografía offset y en general la industria de las artes gráficas.
Finalmente, y por razones prácticas (entre las cuales figura la economía de tintas) en la mezcla sustractiva (cian - magenta - amarillo) se añade el pigmento negro, normalmente más barato de producir e ideal para la impresión de texto, llegando al modelo de color CMYK. Adicionalmente, para proveer un registro más fiel del color en algunas tonalidades críticas (como el cielo azul claro en algunas imágenes), se añaden además variaciones de las tintas cian y magenta de menor intensidad, compuestos directamente en la tinta, lo cual permite hacer gradaciones tonales más delicadas de estos dos colores; esta variación es conocida como CcMmYK, y se utiliza en impresoras de calidad fotográfica y en algunos procesos litográficos previo a la separación por semitonos.

Modelo de color RYB


El Modelo de color RYB (del inglés Red, Yellow, Blue, rojo, amarillo, azul) es un modelo tradicional de síntesis sustractiva de color, precursor del modelo CMY(K), y basado en los escritos de Goethe en su libro Teoría de los colores de 1810. En él, se consideran primarios los colores rojo, amarillo y azul. A su vez, este modelo describe como colores secundarios al verde, naranja y morado.
Este modelo, a pesar de ser una aproximación burda (fue determinado por Goethe sin ningún tipo de medición, influenciado por el romanticismo de su época), y de considerarse obsoleto y anticuado en la industria, y desplazado totalmente por el modelo CMYK (el cual es su corrección), se sigue aplicando -por tradición- en las escuelas de bellas artes (artes visuales, diseño gráfico) y aparece también frecuentemente dentro de la educación básica.
La adopción del modelo CMYK se aceleró en la industria gracias a la informática y a la industria litográfica; el software de los ordenadores es ya correspondiente con el modelo más moderno, y es muy difícil encontrar referencias al modelo RYB en la edición digital, a pesar de ello, muchos profesionales en bellas artes o sus derivados no reconocen dicho cambio, y más bien lo consideran una disyuntiva solamente a tener en cuenta cuando se aplica industrialmente.
TRABAJOS:

COLORES SECUNDARIOS

LOS COLORES SECUNDARIOS.

Los colores secundarios son tonalidades perceptivas de color, que se obtienen mezclando a partes iguales los colores primarios, de dos en dos. Los colores secundarios son un modelo idealizado, plenamente dependiente de la fuente que represente el color, de la naturaleza del material que lo genere y de las características subjetivas de la percepción visual.

Modelos de color

En una sustancia que no emita luz (pigmento), la luz blanca incide del ambiente hacia el pigmento, el cual absorbe ciertas longitudes de onda y refleja otras, dando como resultado el color aparente de la sustancia. Si se mezclan tintes de tal manera que se absorban todas las longitudes de onda, el resultado será el negro. Este modelo de representación de color se conoce como modelo sustractivo, ya que el pigmento sustrae longitudes de onda para generar el color. Si, en vez de ello, se utilizan fuentes de luz de color, cada color de luz contiene una mezcla de longitudes de onda, las cuales son percibidas por el ojo como información de color; la mezcla de todas las longitudes de onda, al contrario que en el modelo sustractivo, da como resultado el blanco. Este modelo, consistente en la adición de longitudes de onda para obtener colores, se conoce como modelo aditivo de color.
Colores secundarios según el modelo de color sustractivo (cian, magenta y amarillo)
  • magenta + amarillo = rojo
  • amarillo + cian = verde
  • cian + magenta = azul
  • cian + magenta + amarillo = negro

Colores secundarios según el modelo de color aditivo (rojo, verde y azul)

  • rojo + verde = amarillo
  • rojo + azul = violeta
  • verde + azul = cian
Es importante tener en cuenta que ningún modelo de color puede representar a la perfección todos los colores de otro1 , ya que es imposible obtener pigmentos de absoluta pureza (verdaderos primarios) y totalmente concentrados, y que además reflejen la totalidad de la luz de color que incide en ellos (siempre habrá un porcentaje de absorción en el material). De la misma manera, es imposible en la práctica obtener luz de color totalmente pura, ya que ésta se obtiene por lo general a través del filtrado de luz blanca, la cual tampoco se acerca en la mayoría de los casos al modelo ideal. Por otra parte, es realmente imposible obtener un color verdadero a partir de la mezcla de otros, ya que lo que realmente se obtiene es una interferencia entre dos longitudes de onda reflejadas, que estimulan los receptores de la retina (células L-M-S) de manera aproximadamente similar a como lo hace una longitud de onda de la luz intermedia legítima.

Historia de la teoría del color

La idea de la mezcla de colores existía desde la antigua Grecia; sin embargo, la teoría de la existencia de colores primarios y sus derivados fue desarrollada por Isaac Newton y publicada en su libro Opticks de 1704. Newton planteaba que -al igual que las notas musicales- existían 7 colores básicos en la luz, dándole mayor importancia a los tonos que más resaltaban en el espectro de un prisma, e idealizando el modelo sin tener en cuenta que en el fenómeno de la dispersión de la luz existe una gradación tonal, correspondiente a una distribución uniforme de rangos de frecuencia.
Posteriormente, la Escuela Francesa de pintura en el siglo XVIII, apoyada en el modelo -más romántico que científico- estudiado por Johann Wolfgang von Goethe y descrita en su libro Teoría de los colores de 1810, creó el Modelo RYB. Para Goethe, los colores debían representar las sensaciones básicas, y por ello representó una carta de seis colores, entre primarios y secundarios. Este modelo, a pesar de ser totalmente inexacto y anticuado, se aplica aún -por tradición- en las escuelas de artes visuales y en el diseño gráfico.
Posteriormente, tras el desarrollo del impresionismo en el siglo XIX, las investigaciones sobre la naturaleza ondulatoria de la luz y la percepción visual humana, estudiados durante el siglo XIX y XX, se encontraron las pistas para determinar con mayor precisión un grupo más cercano al ideal de colores primarios, encontrando que en la mezcla sustractiva el azul y el rojo son aproximaciones bastante imprecisas, puesto que éstos pueden obtenerse a través de la mezcla de varios tintes. De esta manera, el cian se determinó como sustituto para el azul, y el magenta reemplazando al rojo, dando origen al modelo de síntesis sustractiva de color actual.
Este modelo fue rápidamente adoptado por la industria, la cual sigue aprovechándolo para todas las técnicas que exijan representación de color, entre las cuales figuran la televisión, la fotografía, la impresión, litografía offset y en general la industria de las artes gráficas; por razones prácticas (entre las cuales figura la economía de tintas) se añade el pigmento negro, llegando al modelo de color CMYK. Este modelo permite obtener un violeta más puro y una gama de tonos de verde más completa que el que permite obtener el modelo RYB.
Colores secundarios según el modelo de color, RYB (Azul, amarillo y rojo)

  • rojo + amarillo = naranja
  • amarillo + azul = verde + 1 parte de rojo
  • azul + rojo = morado + 1 parte de amarillo
En la segunda mezcla, el pigmento rojo sobrante en el modelo RYB combinada con el verde genera un tono impuro; de la misma manera, la parte de amarillo que se mezcla con el morado apaga el color original. Esta es la razón por la cual el modelo RYB genera tonos sucios y oscuros, generando una gama tonal bastante limitada. Visto de forma práctica, el tono fucsia, el verde manzana, el verde limón son colores imposibles de obtener mediante esta representación, y mucho menos los colores terciarios derivados de los mismos. Por esta razón, aunque el modelo RYB se siga enseñando en la práctica de las artes visuales, es una descripción totalmente obsoleta e imprecisa del color, la cual se ha dejado totalmente de lado en la práctica industrial y científica.